Mientras que en España apenas se matricularon cinco coches de hidrógeno en todo el
año 2023, en 2024 la cifra apenas llegó a siete vehículos matriculados, según los últimos
datos disponibles. En contraste, en París existe una flota activa de taxis que ya cuenta
con más de 100 vehículos operativos desde hace varios años, con planes de alcanzar 1.000
taxis de hidrógeno antes de que terminara 2024. La diferencia es abismal y refleja cómo
España, con su enorme potencial en energías renovables, sigue muy por detrás en la
adopción de esta tecnología frente a la capital francesa. ¿Qué estamos haciendo mal?...